martes, 27 de noviembre de 2012

Morir sin nombre.

Nadie, en varios kilómetros a la redonda, sabría decir su nombre. Llevaba poco tiempo en el pueblo. Apareció entre la niebla una mañana de otoño. Era difícil calcular su edad. Su mirada era esquiva y tan triste como su forma de caminar. Cojeaba ligeramente y en la frente tenía varias cicatrices. Todos le vimos pero nadie le miraba. Vino al pueblo a morir. Nadie conocía su nombre, porque los perros abandonados no tienen nombre.

En recuerdo de ZAR.



lunes, 18 de junio de 2012

Valora a quien te aprecia, pero no trates como prioridad a quien te trata como una opción.

 

La verdad duele una sola vez, mientras que la mentira duele siempre.


La vida decide quién entra en tu vida, pero solo tú decides quién se queda.



martes, 21 de febrero de 2012

Imágenes para una crisis: un poco de psicoanálisis








Que me gusta la fotografía no es nada nuevo. Es una de mis aficiones. La evolución personal, los distintos estados de ánimo por los que pasamos, se aprecia en este tipo de manifestaciones artísticas.

Cuando escribía era más fácil adivinar mis estados de ánimo, los momentos que vivía. Con la fotografía es un poco más complicado, pero también se puede hacer un diagnóstico.

Llevo unos meses de crisis fotográfica, no me apetece salir a hacer fotos y aprovecho para hacer montajes con fotos que no son mías.

La fotografía puede ser tanto una forma ideal de plasmar la realidad como una forma de crear una realidad distinta y este segundo caso es el que estoy viviendo.

Esa crisis fotográfica que atravieso sin duda alguna está motivada por una crisis personal relacionada con la crisis económica. La realidad es muy cruda, las expectativas de futuro no son buenas, el panorama es oscuro. Quizás por ello en las últimas semanas me ha dado por crear un mundo ideal, repleto de seres fantásticos, mundos de fantasía donde la ilusión aún campea y donde la imaginación se hace protagonista.